
Desde el amor adolescente hasta los aprendizajes que dejan los caminos del pasado, mis letras florecen en el romanticismo de cada historia.
Porque incluso el dolor y el resentimiento pueden volverse poesía cuando la musa de la inspiración toma mi mano.

Con el aprendizaje de la maternidad, el amor por mis hijas y el reencuentro con mi niña interior, escribo historias donde habita el amor incondicional de quien jamás debería soltarte la mano.

Porque todos tenemos historias que contar, caminos que nos transforman, caídas que duelen y el valor de levantarnos con nuestra propia historia entre las manos.





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